29
Ene
10

Ironía Reeleccionista

22
Ene
10

México Bicentenario

“La sociedad liberal se paraliza si deja de ser autocrítica”.
Octavio Paz

Mucho se ha hablado de México en el bicentenario: que si estamos igual que hace doscientos años, que si habrá una tercera revolución social, que si la energía mística del 2010 se encauzará para que México sea campeón en Sudáfrica, etc. Durante este año, todos los días veremos el nombre de México con el apellido Bicentenario. Yo, en lo personal, no creo que el bicentenario sea un correcto adjetivo para nuestro país, por lo que propongo algunas alternativas que pueden ser sobrepuestas:

México Bipolar. En el país del hombre más rico del mundo, viven 26 millones de personas que no tienen asegurada ni siquiera su alimentación diaria. La última reforma fiscal aumentó la tasa de impuestos al consumo, lo cual afectará principalmente –medido en porcentaje del ingreso disponible– a los deciles de ingreso menor, mientras que Carlos Slim adeuda al fisco más de 70 mil millones de pesos vía créditos fiscales (monto equivalente al presupuesto del Programa Oportunidades o 3 veces el presupuesto de la UNAM). No se me puede ocurrir una mejor descripción de alguien bipolar.

México Bicéfalo. Por un lado como el país con más tratados de libre comercio en el mundo, estamos inmersos en la globalización al grado de casi ahogarnos tras la crisis financiera que disminuyó nuestras exportaciones y encareció las importaciones. Por el otro, aún hay muchas voces que desde la izquierda, la socialdemocracia e incluso el centro derecha, la semana pasada exigían a la Secretaría de Economía que –haciendo uso de las facultades que le otorga el artículo 28 de la Carta Magna– congelara los precios de la canasta básica. Si lo piensan, parecemos como un siamés que vive en un manicomio que no logra salir de su cuarto porque no puede poner de acuerdo a sus voces si caminar a la izquierda o la derecha (mientras sus compañeros de pabellón avanzan a ritmo de samba).

México Bisexual. En dieciocho estados de la república han aprobado leyes que, lejos de respetar el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, penalizan el aborto –en algunos lugares– incluso equiparándolo al asesinato consanguíneo. Por el otro lado en el Distrito Federal –capital del país, mayor concentración urbana y donde vive (o trabaja) el mayor número de habitantes– recientemente se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo con plenitud de derechos, incluido la adopción. Huyendo de un debate trascendente que tanto los conservadores como los liberales deberían hacer público, las planchas legislativas locales han decidido sobre las preferencias sexuales del país, dejándonos en 3 de la escala de Kinsey.

México Bipartidista. Con el fallido Congreso Refundacional del PRD, la obstinación de Andrés Manuel y el poco liderazgo de Chucho Ortega, los esfuerzos de Marcelo Ebrard por llegar a la presidencia, parecen inútiles. No se ve como pueda el PRD recuperar espacios de representación popular; sin recursos que incentiven la armonía entre las tribus, no queda más que la guerra civil y la extinción. Como sentencia legítima: “el PRI y el PAN es la misma cosa”, lo cual no refleja la colusión de la “mafia roba-presidencias” sino la consolidación de un sistema bipartidista en el que los partidos buscan posicionarse en el centro para maximizar votos.

Podría haber muchos más: México Bicho raro por nuestra unicidad; México Bicicletero por nuestro alto desarrollo tecnológico; México Bígamo por nuestro matrimonio con un ejecutivo y un legislativo diferentes, México Billetero para explicitar nuestro principal “arreglatodo”, México Biodegradado por no decir México en proceso de descomposición…
Y si se valen las faltas de ortografía: México Villano si escogieran los pobres, México Viacrucis  (ver también México Viacrisis) si le preguntan a la clase media, México Viejo si escogiera PRI, México Viento en popa si escogiera el PAN, México (en) Vilo si escogieran los migrantes, México Violento si escogieran los extranjeros. ¿Y si yo pudiera escoger? Mejor no opino y pongo todo mi esfuerzo para que 2010 sea el año de México bien.

07
Ene
10

Iniciando el año…

El problema no es del indio… Si no quien lo hace compadre.

No me sorprende que el ilustrísimo Esteban Arce se haya descosido con tanta sandez, tampoco que haya muchos ciudadanos que lo apoyen en sus dichos, lo que me sorprende es que se haya tardado tanto en llegar a las ocho columnas con alguno de sus “acertados” comentarios. El problema de fondo es que alguien sin preparación, criterio, estudios, cultura y sin siquiera ganas de aprender, tiene el poder de un micrófono todas las mañanas. Cualquiera que haya visto su programa por más de media hora, seguramente ha escuchado sus clásicas opiniones, mezcladas con la información y fundamentadas en el ánimo con el que se haya despertado ese día.
Y lo preocupante, es que mucha gente lo sigue “porque él sí le dice sus cosas a los políticos”… Cabe señalar que sólo a aquellos que no pagan el chayotazo.

A pesar de que la adopción para los homosexuales era un tema que se debío debatir más, es innegable que debe haber plenitud de derechos para todos, sin importar si prefieren recibir a las visitas en el patio trasero… Ya en serio, aunque no se compartan ideas, ideologías o formas de ver la vida, la tolerancia facilita el diálogo, y el diálogo la solución democrática. ¿Qué piensan?

Buen 2010 a todos los que gustan de leer este espacio.

23
Dic
09

Sobre la migración…

La Organización de Naciones Unidas, encuentra en la población que emigra de su lugar de origen, un gran foco de atención de potenciales violaciones a los derechos humanos. Con esto en mente, el 18 de diciembre de 1990 se adoptó la Convención Internacional sobre la Protección de lo Derechos de los Trabajadores Migratorios y sus familias.

La migración es un tema de prioridad nacional. Sólo falta hacer un poco de memoria para ponerle cara al sustantivo “migrante”; al fin, ¿quién no tiene algún conocido del otro lado? Y cómo no habría de serlo si el número de mexicanos en Estados Unidos se calcula en 12 millones y medio. Más del 10% de los mexicanos han decidido probar suerte en otro país, la mayoría por la falta de alternativas.

Revisemos algunas cifras:

Tan sólo en 2007, según cifras del Banco Mundial, México expulsó a 2 millones de personas, convirtiéndose en el país con más emigrantes del mundo. Los ingresos que recibimos los mexicanos al año por el concepto de remesas, con todo y su caída este año, es de alrededor de 25 mil millones de dólares; compite con el petróleo por ser el rubro que más ingresos le genera al país. Más aún, según el estudio Situación Migración México, recién presentado por Fundación BBVA Bancomer, los mexicanos “del otro lado”, pagan alrededor de 53 mil millones de pesos de impuestos, casi 700 mil millones de pesos  (que podrían aumentar en un 20% el Presupuesto Federal). 

Siguiendo la línea argumentativa que propone Macario Schettino en su columna de esta semana, hagamos un simple ejercicio: tomando el promedio de lo producido los mexicanos en Estados Unidos –con todo y la crisis– cada uno generó algo así como 40 mil dólares al año; mientras que los mexicanos que se quedaron aquí, sólo produjeron 10 mil dólares anuales: ¡4 veces menos!

Si quisiéramos calcular el Producto Nacional Mexicano (calculado como la suma de lo producido en México más lo que producen los trabajadores mexicanos en Estados Unidos), los mexicanos tendríamos una riqueza aproximada de 1.6 billones de dólares (casi 21 billones de pesos), lo cual nos hubiera colocado en 2008 como la novena economía del mundo.

Ante los datos y a propósito del Día Internacional del Migrante, cabe hacer algunas reflexiones, que además nos sirvan como materia para empezar a generar cambios estructurales en el país:

  1. Urge tomar medidas efectivas contra la pobreza y la falta de oportunidades. Tener a 12.5 millones de mexicanos trabajando en otro país, ha servido de válvula de escape para que las crisis económicas no hayan culminado en estallidos sociales. Mientras exista la miseria, no habrá patrullas suficientes para evitar que las personas crucen en busca de mejores oportunidades para ellos y sus familias. 
  2. Lejos de ser flojos como se dice, los mexicanos somos más trabajadores que la mayoría del mundo. Según el citado estudio de Fundación BBVA Bancomer, los mexicanos inmigrantes trabajaron en 2008 39.4 horas a la semana, 0.2 horas más que el promedio de la población. Más aún, según estudios del INEGI[1], un mexicano (en México) trabaja hasta 45.9 horas a la semana, lo cual lo coloca como el 5° que más trabaja de una muestra de 39 países.

Es simple: cruzando ilegalmente puedes producir 4 veces más, trabajando 15% menos. Si pudiéramos aumentar nuestra productividad, muchos mexicanos no tendrían que emigrar.

  1. La situación de vulnerabilidad de los mexicanos migrantes es tremendamente injusta. Siguiendo con el mencionado informe, los mexicanos producen el 3.8% del PIB de Estados Unidos, con todo y que, lejos de tener derechos, son perseguidos por la autoridad.

Ya es momento de que nuestra política exterior sirva para hacer valer nuestra condición de socios igualitarios en la sociedad comercial que tenemos con el resto de los países de América del Norte. Así como los capitales tienen reglas para su movilidad entre los países, tenemos que exigir que haya reglas, más allá de la prohibición unilateral, para que la mano de obra –el otro factor de la producción– pueda transitar libremente de una nación a otra.

Por todos los mexicanos que han emigrado y añoran su lugar de origen, por todos los que han muerto en el intento…


[1] http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/251673.destacan-mexicanos-por-mas-horas-trabajadas.html

16
Dic
09

Sobre la Corrupción…

La corrupción tiene muchas caras, todas ellas con afectaciones graves a la sociedad. Para hacer un recuento de ellas, seguiremos la clasificación que el Banco Mundial ha generado sobre los costos y las implicaciones de la corrupción en el mundo:

1.       La corrupción afecta la pobreza y aumenta la desigualdad. “La pobreza no es sólo una cuestión de un ingreso insuficiente, también consiste en una desigualdad de acceso a servicios, representación y, en general, una falta de voz para incidir sobre su entorno”. La corrupción encarece los servicios y los hace de mala calidad; modifica la percepción que se tiene sobre las autoridades y cambia las reglas de juego para favorecer  los que puedan pagar más sobornos (quienes, usualmente, son los más ricos). Según el Banco Mundial, para el año 2000 en Camboya, los hogares de menores ingresos pagaban 2.3% de su ingreso en “mordidas” mientas que los de mayores ingresos sólo pagaban 0.9%. 

2.       La corrupción debilita la estabilidad fiscal. Representa un problema fiscal porque reduce el presupuesto del estado y no permite la realización de obras de infraestructura, programas sociales y políticas de generación de empleo. Además, resta confianza entre todos los demás ciudadanos quienes se muestran más reticentes a pagar impuestos, ocasionando un efecto bola de nieve.  Esto, en el mediano plazo,  hace más caros los programas de gobierno y promueve un gasto excesivo: en Uganda, en un estudio reciente, se demostró que de los recursos públicos que se destinan a educación, sólo el 13% alcanzaba efectivamente a las escuelas. ¿Cuánto será en México?

3.       La corrupción ahuyenta las inversiones y disminuye el crecimiento económico. En un mundo globalizado en el que el capital puede cambiar de país con sólo un click, los inversionistas buscan países en los que su dinero esté seguro y no corra el riesgo de verse disminuido por la corrupción. Según el Reporte Mundial de Desarrollo 2002 del Banco Mundial, un estudio examinando el impacto de la corrupción en la inversión extranjera directa, reveló que la diferencia de corrupción entre México y Singapur –país honesto– tiene el mismo efecto negativo en la inversión que un impuesto extra del 50% sobre el ingreso de estas inversiones; es decir, a los ojos de los inversionistas, el nivel de corrupción equivale a un impuesto extra del 50%.

En México, el impacto de la corrupción es alarmante. Como hemos dicho, por la corrupción, las empresas reciben primas de seguros más altas, tienen que tomar previsiones sobre sus inversiones e incluso, en algunas industrias, integrar sobornos a sus costos operativos. En su índice de opacidad PricewaterhouseCoopers, señala que si la corrupción es percibida como un impuesto, se estima que el costo de la corrupción para las empresas que operan en México equivale a un impuesto adicional del 15% y que el costo de pedir prestado se aumenta en 3%.

El problema de la corrupción en México, lejos de resolverse, se ha agravado: así lo demuestra la caída de México –entre 2008 y 2009– del lugar 72 al 89 en el Índice de Percepción de la Corrupción, elaborado por Transparencia Internacional. Nuestro país está por detrás de países como El Salvador (84) y Brasil (75) y muy por detrás de Chile (25) y España (32). Después de los datos antes presentados, no sorprende que todos los países mencionados, tengan –a pesar de la crisis mundial– tasas de crecimiento mayores a las de nuestro país.

  1. Disminuir al máximo la impunidad. Como lo demostró el premio nobel de economía Gary Becker, más allá de penas severas y castigos ejemplares, lo que toma en consideración alguien que infringe la ley es la probabilidad de ser descubierto y condenado. Urgen las Acciones Colectivas, pero de verdad.
  2. Fomentar la transparencia. Publicar las decisiones que tomamos como diputados e informar los criterios de decisión usados para tomarlas. Fortalecer el IFAI y la Auditoría Superior de la Federación.
  3. Promover la Rendición de Cuentas. Haremos especial énfasis en la aprobación de la Cuenta Pública y sus posteriores implicaciones. Atenderemos al reclamo ciudadano de dar certeza a que el presupuesto se ejerce correctamente.
  4. Promover la Participación Ciudadana. Concientes del reclamo ciudadano por participar más en el gobierno, en el PRI estamos dispuestos a entrarle a la discusión del referéndum, el plebiscito, la iniciativa popular (¿y la reelección legislativa?).

No es que el combate a la corrupción sea el hilo negro o la panacea, pero pocas veces se presenta la oportunidad de resolver un problema y obtener tantos beneficios.

26
Nov
09

ESTAMPAS DEL PRESUPUESTO

Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”.
Benjamin Franklin

Como reflexión de la negociación del Presupuesto, el PRI tiene que aprender que los dilemas de coordinación responden más a la magnitud del grupo que a la ideología política. Sin importar que sean del mismo partido, 237 personas no se podrán poner de acuerdo jamás, a menos que se tracen líneas muy claras de discusión y se acote el tema a decisiones breves. Sorprende que diputados con tanta experiencia política no hayan encontrado la forma de meter disciplina al interior de la bancada. Y es que tener una mayoría tan aplastante debe ser un nuevo escenario para cualquier político.

Además, como cualquier madre lo sabe, ceder ante los chantajes de un infante implica formar un niño malcriado. Este fin de semana la negociación en San Lázaro se alargó desde el viernes porque Cruz López, líder de los campesinos (que representan alrededor de 80 diputados), exigió más dinero para sus agremiados. Y no le bastó con aumentar la bolsa para el campo mexicano en casi 20 mil millones de pesos, aún en la sesión del pleno, realizó una reserva que estuvo apunto de echar por la borda tres días de negociaciones. A menos de que se haga algo, la Coordinación Parlamentaria está formando un monstruo que, malcriado, fomentará la indisciplina dentro de su propia bancada.

Hablando de indisciplina, sorprende que en el Presupuesto, el voto tanto de los perredistas como de los petistas no haya sido en bloque. Y es que es difícil pasar tres años mirando como una mayoría decide sobre todos los asuntos, con tal de mantener una “dignidad insurrecta”. Casi concluido el primer periodo de sesiones, la izquierda –al menos una parte– ha empezado a negociar con el resto del congreso para sacar adelante sus proyetos e iniciativas. El hilo se rompre por su parte más delgada: no hacerlo implicaba quedarse sin recursos por todo un año.

Por segunda vez en este periodo de sesiones, el reloj legislativo se detiene… Esto preocupa, no sólo por el intento de transformar la prepotencia legislativa en omnipotencia, sino por la incapacidad para ponerse de acuerdo en tiempo y forma para respetar el mandato constitucional. Con estas artimañanas de “práctica parlamentaria” se puede aprobar cualquier cosa, sin necesidad de consultar con comisiones o al pleno mismo.

Justo en este sentido, preocupa la Fe de Erratas del Dictamen de Presupuesto, en la que el Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública (muy cercano a Peña Nieto) avisa que aún podrá hacer cambios al dictamen aprobado, siempre que cuente con el aval de su Mesa Directiva. Como bien fue mencionado por el diputado Ríos Peter, esto constituye un cheque en blanco para ejercer el presupuesto.

Por último, y los más preocupante de todo, es que el Dictamen contiene una corrección grave, causada por culpa de un desfase de cifras que –según algunos reporteros– fue lo que retrasó la reunión del pleno hasta la medianoche. No es posible –sorprende, enoja e indigna–  que los diputados, o sus asesores, no puedan mantener un balance general al momento de repartir los recursos de todos los mexicanos. Una muestra más de que los criterios de eficiencia son sólo demagogia, lo que importa son las negociaciones y los acuerdos; los duendes de San Lázaro –una vez más– metieron mano en la elaboración del presupuesto e hicieron modificaciones de último momento.

Y así seguirá nuestro congreso hasta que los ciudadanos no exijamos mejores resultados. En un mundo ideal, los ciudadanos presionan a los legisladores para que estos les doten de herramientas y pueden monitorear de mejor forma al gobierno. En nuestra realidad, los ciudadanos se quejan todos los días de los políticos hasta al grado de haberlos vacunado ya contra toda crítica. La abstención es nuestro voto favorito… Ya llegó el tiempo de cambiarlo, es tu decisión.

04
Nov
09

Internet Necesario

“Los Servicios Web –para los políticos– son como el sexo entre los adolescentes. Todos hablan de hacerlo, pero aquellos que realmente lo hacen, lo hacen muy mal” Inserción libre en cita de Michelle Bustamante.

A propósito del inesperado y enorme poder de cabildo que mostro Twitter en estos tiempos de Ley de Ingresos, quisiera retomar un debate que quedó pendiente en las campañas electorales de hace unos meses: las campañas en Internet.

La “esperanza” no es suficiente para ganar una elección. Además de ella, se necesita tener una buena campaña: innovadora, creativa y acorde al electorado. Esto lo entendió perfectamente Barack Obama, quien manejó Internet como su principal plataforma y logró desde ahí conectar a gran parte de su electorado. Así lo reflejan algunos números: sus videos en youtube.com tuvieron 98,766,425 visitas; alcanzó 2,395,253 de amigos en Facebook; y actualmente hay más 1.5 millones de usuarios registrados en Mybarackobama.com. Tan solo en México hay más de 2.5 millones de blogueros.

Sin embargo, en el mundo de la libertad digital absoluta, el surgimiento de campañas negativas, calumnias y contenidos nocivos para la democracia, levanta el debate sobre si la regulación de los medios digitales pudiera ser no sólo deseable sino necesaria. Tal parece que el debate que culminó en la reforma electoral de 2007, encuentra un nuevo espacio de controversia, esta vez en la arena virtual.

En un equilibrio de mercado, la libertad para crear, recibir y distribuir mensajes debe ser absoluta. La regla es simple, si el mensaje tiene un valor y el costo de su transmisión es menor, el mensaje debe enviarse. Sin embargo, en el caso de los medios web, hay un par de detalles que deben considerarse: (1) el mensaje puede tener externalidades, por lo que existe un equilibrio preferible, diferente al de mercado; y que (2) el dueño del mensaje puede no querer transmitirlo. Es así que se abre la posibilidad a regular este mercado.

(Al ser bienes de información con un costo marginal igual a cero) La única forma viable de regular los contenidos en internet es mediante intermediarios, como lo podrían ser proxys de flujo o controladores de los servidores, es decir, los motores de búsqueda o los portales de información. Ante la imposibilidad de calificar todos los contenidos aparece uno de los principales problemas de la regulación de medios web: qué censurar. La Regla de Censura irremediablemente tiene que escoger entre ser demasiado tolerante al grado de ineficaz, o demasiado estricta tal que terminaría prohibiendo información lícita.

Por otro lado, siempre debe prevalecer el derecho de los ciudadanos para saber si algún candidato no actuó bien en el pasado, siempre y cuando todos los competidores tengan la misma oportunidad para criticar y defenderse. A diferencia del espectro radioeléctrico, internet –al menos en el corto plazo– no tiene problema de escasez, por lo que todos tienen igual opción para generar contenidos tanto propositivos como injuriosos. Y en la red de redes, esto último se extiende no sólo a candidatos, sino a ciudadanos.

Dicho lo anterior, para alcanzar el equilibrio eficiente en el que la gente obtiene información política de internet y que esta no es producto sólo de “guerra sucia”, tiene que haber candidatos generando contenidos preferibles. Es decir, los competidores en la elección tienen la responsabilidad de generar información que sea preferida por los electores, para que esto forme parte de su consumo informativo. Así, a pesar de que un ciudadano obtenga información injuriosa, esta será contrastada con lo dicho por los candidatos, logrando un voto razonado y crítico.

Por último, cabe señalar que el entorno digital conlleva una democracia de facto, en la que cada cibernauta tiene el mismo valor, sin importar clase social, género, edad, religión o doctrina. Así, las campañas en internet potencializan el poder ciudadano, al darles capacidad de generar mensajes e incluso interacción directa con los candidatos. De esta forma nos acercamos a una de las utopías democráticas, en la que los partidos buscan a cada individuo para conquistar su sufragio.
El voto es de quien lo trabaja… las campañas libres en internet, lo permiten.

22
Oct
09

MAQUIAVÉLICO

“Hay dos maneras de combatir: una, con las leyes; otra, con la fuerza. La primera es distintiva del hombre; la segunda, de la bestia.”
(Nicolás Maquiavelo).

(Pocos ven lo que somos, pero todos vemos lo que aparentamos).
Alguien le comentaba a Carlos Loret de Mola hace un par de semanas mientras hablaban de futbol: “el día del partido de México, el gobierno se juega su futuro”. El tiempo demostraría que no se refería al pase al mundial del Tri, sino a uno de los movimientos políticos más audaces de los últimos tiempos. Para el momento del comentario, la Secretaría de Energía, de Hacienda y de Gobernación ya habían iniciado el trámite para extinguir a Luz y Fuerza del Centro.

(Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse)
Aludiendo al Reglamento de las Entidades Paraestatales –que permite disolver paraestatales en algunos supuestos–el poder ejecutivo decidió extinguir a Luz y Fuerza del Centro, dando como argumentos situaciones vividas por todos: 30% de la luz es “perdida” (robada con diablitos, pues); tiene costos 176% mayores que la Comisión Federal de Electricidad; hay muchas quejas por mal servicio, apagones, etc. Sólo olvidan que la Constitución establece como facultad exclusiva del Congreso de la Unión legislar en temas como la Energía Eléctrica, y que, según los principios básico del derecho, ante contradicciones siempre pesará más la Constitución. Por lo tanto, el decreto es ilegal… tal vez deseable pero ilegal.

(El vulgo se paga únicamente con exterioridades  y se deja seducir por éxito)
La extinción de LyFC tiene motivaciones políticas (se cumplió el 92% del Convenio de Productividad firmado con la Secretaría de Energía en marzo pasado).  Confiando en que los usuarios inconformes somos más que los trabajadores desempleados,  Felipe Calderón cayó en la tentación de optar por lo justo en lugar de lo legal, aumentar su popularidad y regresar al juego político. Poseído por un espíritu de mesías eligió extender su verdad a la realidad, pasar por encima de las leyes y, de paso, dar un golpe al PRD (curiosamente el Sindicato Mexicano de Electricistas es de los que nunca falta a los mítines de López Obrador). Por enésima + 1 vez: la seguridad jurídica vale más que la justicia.

(Quien engaña siempre encontrará a quien engañar)
Evitemos una visión maniquea de la situación: haber despedido a los sindicalizados de LyFC no soluciona los problemas energéticos del país: LyFC recibió 57mil millones de pesos en subsidios al usuario,  CFE recibió 91 mil millones; CFE pagó nueve veces más dinero que LyFC en juicios perdidos ante la PROFECO en los últimos tres años. No olvidemos, además, que nunca quedó clara la responsabilidad de CFE en las inundaciones de Tabasco hace un par de años.  La restructuración abre nuevas posibilidades a más actos de corrupción que podrían dejar al suministro de energía eléctrica, aún peor… La red de fibra óptica que generó en los últimos diez años LyFC está lista para usarse y puede llevar además de luz, señal de televisión, telefónica e Internet (y a un precio más bajo que las compañías comerciales que hay actualmente). Sin reglas claras sobre licitaciones, contratos y adquisiciones, más temprano que tarde regresaremos al problema; una gran diferencia entre México, que no crece, y Brasil, que es la punta de lanza de la región, es la forma en la que se han llevado a cabo privatizaciones y se administran las empresas públicas.

(Si logra con acierto su fin se tendrán por honrosos los medios conducentes al mismo)
Lo ocurrido en LyFC ha sido descrito como maquiavélico: no importa que se haya interpretado la ley de manera parcial si esto permite que se desahogue uno de los grandes cuellos de botella del país. Será el tiempo quien haga verdadero este argumento: ¿qué pasará con el sindicato de Pemex? ¿Qué con Elba Esther? ¿Es el sindicato del IMSS, cuyo líder es diputado federal por el PAN, más eficiente que el de los electricistas?  El Príncipe –dice Maquiavelo– cuando quiere alcanzar fines superiores puede disponer de todos los medios que tenga a su alcance. La desaparición de LyFC será un fin superior sólo si los ciudadanos reciben un mejor servicio a un menor costo y los empresarios pueden, sin necesidad de influenzas y palancas, participar en la generación, distribución y participación de energía eléctrica. Lo hecho con LyFC sólo habrá valido la pena si la prioridad de esta nueva empresa somos, tú y yo, los ciudadanos.

09
Oct
09

SALIENDO DE LA CAJA

“Si le hubiera preguntado a la gente que quería, me habrían dicho que un caballo más rápido”. Henry Ford.

Según una encuesta del Grupo Diarios de América, para 2009, el PIB de México crecerá en -7.2%, el de Chile  lo hará en -1.2%, el de Venezuela en -1% y Brasil será el único país de la región en crecer, aunque sólo en 0.33%. La ortodoxia neoliberal nos ha convertido en el país de la región que más perdió con la crisis y más tardará más en recuperarse. La semana pasada, leía en una columna: “¿De qué sirve sacar 10 en conducta si se reprueba en aprovechamiento?”

Por primera vez, Calderón reconoció sus errores y el fin de semana afirmo que desde 2008 han aumentado en más de 6 millones el número de mexicanos en pobreza alimentaria: “una condición tal que la familia no tiene ni siquiera los componentes necesarios para la alimentación de sus hijos”. Ahora son 20 millones. Sin embargo, no presentó algún programa que permitiera cambiar esta condición, al contrario, parece que con el discurso de la misericordia y la compasión hacia los pobres, el ejecutivo pretende reformar el sistema fiscal y económico del país. El morbo será el ariete de Felipe Calderón.

Indigna que, a pesar de lo dicho, el Presupuesto 2010 pretenda un aumento en gasto corriente de 132 mil millones de pesos. Entristece que lo mejor que puede proponer el gobierno federal es usar el ahorro de los trabajadores para subsanar sus déficits en infraestructura. Molesta que, entre todos los técnicos encargados de dar rumbo a las finanzas públicas, no haya alguien capaz de pensar fuera de la caja y proponer soluciones innovadoras. Al contrario, funcionarios, gobernantes y expertos insisten en mantener a México en una burbuja en la que no pasa nada, mientras el mundo nos rebasa a gran velocidad.

El Dr. Carstens y su equipo tardaron más de un año en reconocer el daño del “catarrito”… Al mismo tiempo que en Brasil invertían 20 mil millones de dólares en un programa contracíclico para subsidiar la vivienda; en España, aprovechando el ínfimo costo marginal de los bienes de información y los beneficios extra normales de las economías de red, están negociando compras colectivas de Software; y Chile, reforzaba el Fondo Solidario de Crédito Universitario en el que bancos privados pagan a estudiantes –con el gobierno como aval– para cubrir el costo de no trabajar e ir a la escuela.

Ahora, en Hacienda  afirman que –así como lo hacen en varios países del mundo– es momento de usar el dinero de los trabajadores para crear infraestructura; aunque olvidan incluir alguna partida de ahorro gubernamental que asegure las pensiones de los trabajadores –como el fondo del cobre en Chile o el del petróleo en Noruega. El fuego consume el edificio y aún discuten como recaudar dinero para un fondo de prevención contra siniestros…

No todo está perdido. En la sociedad hay quien grita soluciones desde afuera de la caja: el fin de semana se realizó en Guadalajara, la Cumbre Iberoamericana de Energías Renovables, donde más de 50 empresas ofrecían servicios para reducir costos industriales, de una forma sostenible; la semana pasada Grameen Bank México firmó una alianza con Grupo Carso para repartir 40 millones de dólares en microcréditos comunitarios entre gente de extrema pobreza; el Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. tiene una propuesta para aumentar la capacidad de agua potable del Valle de México aprovechando agua de lluvia recolectada por particulares.

Más aún, si se necesitan aumentar los ingresos de estado para fortalecer las finanzas públicas se puede poner límites a la emisión de azufre, carbono, gases invernaderos, residuos sólidos y tóxicos para generar un mercado de bonos los cuales pueden ser acreditados mediante el ahorro en actividades ecológicas. La ecología no tendrá un precio correcto a menos que la polución refleje todas sus externalidades: el costo de oportunidad de contaminar es no ahorrar los recursos desperdiciados. De esta forma, se alcanza una ecuación fiscal ideal: se cobra lo pernicioso y se paga lo benéfico. Gran diferencia, ¿no?

23
Sep
09

¿Cuánto vale la honestidad?

“Al que no le cuesta, lo vuelve fiesta”
Refrán Popular.

Como cada tres años, la Cámara de Diputados ha recibido una nueva reforma fiscal. En este nuevo intento por dar viabilidad a las finanzas públicas, el ejecutivo ha enviado como carnada un bello título: Contribución para el Combate a la Pobreza. Tal parece que el Dr. Carstens ha olvidado el Principio de la Fungibilidad de los Fondos, el cual dice que la política de gasto es independiente al método de recaudación. Una mejor forma de entender esto es imaginándolo en términos personales: Si estando en el supermercado tienes otros $100 para gastar, ¿llevarías lo más prioritario o lo menos? Al tener un ingreso extra y destinarlo a la pobreza, el gobierno federal expresa –implícitamente- que todos los otros rubros que ya tienen asignados presupuesto son más importantes.

Esto puede parecer contrario con el último estudio de opinión “La Sociedad ante los Impuestos” hecho por Gabinete Comunicación Estratégica (http://www.gabinetece.com.mx): (destaca saber que el 61.2% de los mexicanos saben que el secretario de Hacienda presentó una reforma a los impuestos que actualmente pagamos) No sorprende que el 93% de los encuestados esté en desacuerdo “con el aumento en los impuestos a lo que la gente compra, incluyendo alimentos y medicinas”. En cambio, me llama mucho la atención que el 81% de la gente estaría de acuerdo “en pagar más impuestos si hubiera acciones reales contra la corrupción”, y que 85% aceptaría “más impuestos si los recursos adicionales estuvieran destinados a la pobreza”. Gran idea del gobierno federal.

Lo que está pasando es reflejo de la opacidad con la que se entienden las finanzas públicas en México. No es que los mexicanos no estemos dispuestos a pagar más impuestos, sino que estamos hartos de no ver reflejados sus resultados. En palabras de Denise Maerker: “ni un peso más” si no dejan de despilfarrar dinero en viajes, lujos y festejos (las fiestas del bicentenario costarán alrededor de 2 mil millones de pesos –una quinta parte del presupuesto anual del CONACYT).

Y lejos de esta lectura, la viabilidad de la reforma depende de los capos priistas, quienes vislumbran que el costo de una reforma tan impopular como el alza de impuestos se ha la puntilla que saque al PAN de Los Pinos, mientras que sus beneficios sean disfrutados por ellos en 2012. Más aún, se habla de una propuesta para que el gasto de Oportunidades se descentralice y sean los estados los que puedan ejercer este dinero. Los 22 gobernadores del Revolucionario Institucional felices.

Bien se dice que esta reforma sigue sin contemplar a todo el universo de evasores fiscales y exprime más a los que sí pagamos impuestos. En este respecto, hay que recordar que muchos estudios han demostrado que la informalidad tiene una más alta correlación al número de trámites para abrir legalmente una empresa que a las tasas impositivas. Más de lo mismo: no se quiere seguir pagando impuestos, si no es tangible su aprovechamiento.

Otro detalle: esta reforma hace que los más pobres aumenten su monto de pago. Siguiendo los resultados del simulador creado por el Centro e Estudios de Finanzas Públicas, dependiente de la Cámara de Diputados, los primeros tres deciles de la población (el 30% más pobre) aumentarían su porcentaje de recaudación, mientras que los tres últimos (el 30% más rico) disminuiría. En un escenario de crisis financiera, que ha dejado a la deriva a millones de mexicanos, parece contradictorio el carácter de esta reforma, con todo y que busque combatir a la pobreza.

Los desafíos están en la mesa: los problemas del agua, en su escasez y su abundancia; la crisis de seguridad social que puede estallar con un rebrote de la influenza; el sistema de pensiones y su inviabilidad, etc. La solución está clara: más honestidad, menos lujos, un gasto más eficiente y, ahora sí, hablemos de cuánto dinero necesita el gobierno.

carstens