02
Dic
07

¡¡Saaluuuudd!!

 

Las cicatrices y las quemaduras no son eternas. Esto se debe a que las células regeneran los tejidos muertos o afectados por golpes, quemaduras o accidentes. Los últimos avances de los científicos han logrado cultivar in vitro estás células, con lo que el proceso de años de regeneración de los tejidos, ahora se puede ver acelerado en unas cuantas horas. Pero en la estética no termina la cosa, las últimas investigaciones de los genetistas pretenden aplicar el mismo principio de la regeneración de la piel a los órganos vitales como el corazón o el hígado. Más aún, un científico mexicano dedicó sus estudios de doctorado a intentar reproducir con estas técnicas asistidas a los glóbulos blancos y así, poder contrarrestar la inmunodeficiencia del SIDA y encontrar su cura.

Hoy en día, este científico ha regresado a su país y se encuentra trabajando en el Instituo Mexicano del Seguro Social, en el área de investigación. Sin embargo, más allá de todos los desmadres burocráticos típicos de este país, tiene un grave impedimento. El secretario de salud, José Ángel Córdova Villalobos, ha decidido impedir que se experimente con células-madre, con el argumento de que el único dador, creador (¿y modificador?) de vida es Dios, por lo que estos trabajos de manipulación genética atentan contra el principio natural de las cosas.

No debe sorprendernos. Córdova como diputado que peleaba con Julio Frenk (el anterior secretario de salud) por la inclusión de la píldora del día siguiente en el cuadro básico de medicinas; exponía en una iniciativa legislativa en contra del uso de este tipo de células que “para los legisladores, constituye una de sus primeras obligaciones legislar a favor del bien común y a favor de los grupos más vulnerables, entre los cuales figura, por supuesto, el embrión humano”. Esta medida no sólo es científicamente reprobable, sino ilegal, ya que la ley que el secretario produjo, jamás fue aprobada.

Y sin querer caer en la intolerancia y el espíritu totalitario del ministro mexicano, no entiendo cómo es posible la aplicación de esta pre-renacentista medida que sólo atrasará, aún más, a México en materia científica.


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