El domingo 20 de enero, se celebraron en Cuba las elecciones nacionales para escoger miembros del parlamento. Por más que he intentado informarme sobre cómo es que funciona el sistema cubano, no he encontrado una explicación completa que detalle el procedimiento completo para ocupar los cargos de elección popular que forman el gobierno de la isla. Sin embargo, destacaré varios puntos que me han llamado mucho la atención:
1) La participación en las elecciones fue del 95%, cifra que me atrevería a afirmar es el máximo mundial para cualquier elección abierta. A pesar de lo que afirma Esmeralda Rodríguez (www.cubanet.org/CNews/y04/may04/04a7.htm) sobre la coerción que ejercen las organizaciones de masas, la cifra no deja de ser sorprendente (además ella misma escribe que este factor no es determinante). Cabe comparar con el 50% del abstencionismo que una elección importante y competida genera en México.
2) Cada elección genera la renovación de aproximadamente 2/3 de la Asamblea, por lo que el cambio de representantes es necesario y continuo. Lo interesante es saber por qué votan los cubanos. Si como muchos afirman, éstas elecciones son mero trámite, ¿por qué no simplemente votan siempre por el mismo representante? Más aún, para mantener un sistema conservador, es necesario evitar el recambio generacional -tal como lo hizo Porfirio Díaz en México- lo cual dista ya que según cifras de la elección de 2005, es falso ya que hay más del 20% de jóvenes en el parlamento. Por último, para tener este nivel de renovación, es necesario que haya mucha gente interesada en pertenecer a dicho órgano de gobierno, lo cual refuta, una vez más, la idea de la apatía.
http://www.granma.cubaweb.cu/2008/01/21/nacional/artic05.html
3) Quienes resguardan las urnas electorales son niños de la comunidad donde se encuentran la casillas electorales. Son conocidos como Pioneros y gracias a esta labor reciben, desde niños una gran lección de civismo y participación ciudadana. Por otro lado, hay quien afirma que éste tipo de labores sólo pretende el adoctrinamiento de mentes jóvenes y sin criterio para aprovechar sus votos a partir de los 16 años.

Aclaro que mi opinión aquí escrita no es -ni pretende- ser objetiva. Siempre he sentido un enorme aprecio por el coraje con el que la isla defiende su derecho a ser diferente, además que admiro los ideales de la Revolución Cubana (aunque ciertamente reprocho muchos de sus métodos). Además, todo mi conocimiento sobre política y elecciones de la isla es gracia a Internet y como es sabido, el acceso a la red de redes es controlado por el gobierno cubano. Recomiendo para quien quiera saber más sobre las elecciones cubanas y su gobierno, que revisen, la prensa oficialista en http://www.granma.cubaweb.cu y la prensa de oposición y exiliados en http://www.cubanet.org/. O mejor aún, si les es posible, vayan a Cuba, mezclénse con la gente, platiquen, pregunten y vivan -aunque sea por unos días- el último resquició del sueño comunista.