Contrario a lo que dijo Juan Pablo II en 1999, el papa actual, Benedicto XVI, tras opinar que se habla demasiado poco del pecado, afirmó que el infierno no sólo es un lugar físico, sino que no está vacío y que en él se sufre por toda la eternidad… Y no es que yo sea un faltoso, pero debo decir que no le creo.
http://www.jornada.unam.mx/2008/02/09/index.php?section=sociedad&article=034n1soc
http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=346676
Propongo como modelo:
El veredicto del juicio final determina el destino eterno: el sufrimiento del infierno, o el gozo absoluto del cielo. Esta decisión significa el estado inicial de la vida eterna, Po, puede tomar sólo 2 valores, uno positivo para el cielo, y uno negativo para el infierno; es decir:
(1)
Si cielo => Po = x(t=0) = C.
Si infierno => Po = x(t=0) = -C.
Si ambos lugares son físicos, y existe una función que describa el grado de placer o de dolor para cada tiempo (t), entonces, por la Ley de los Rendimientos Decrecientes (la siguiente entrada es un anexo que la explica), esta función, a partir de algún tiempo (t=n), será decreciente a lo largo del tiempo (donde n es un número). Propongo que dicha función, a partir de algún tiempo (T) se comporte como X(t)= 1/t.
(2)
Grado de Placer= X= f(t) = (1/t) , para toda t> T
Haciendo t=0 sea el momento en el que (+)(-) C, la función que describe el grado de placer en la vida eterna es:
(3)
X= Po (1/t) => Si cielo => X(t) = C /t
X= Po (1/t) => Si infierno => Y(t) = -C /t
Cuando se habla de la eternidad, cualquier tiempo finito (numerable), se ve reducido a lo ínfimo, por lo que lo único trascendente es conocer que pasará en el infinito. Es decir, lo único que realmente importa es el “por el resto de la eternidad”, que equivale al límite de X(t) cuando t-> infinito.
(4)
lim X(t) = c/t = 0
t->infinito
lim Y(t) = -c/t = 0
t->infinito
lim X(t) = 0 = lim Y(t)
t->infinito t -> infinito
Esto me lleva a inferir una de tres conclusiones:
1) Ratzinger miente: Es bien sabido que el miedo es uno de los mecanismos de control más efectivos para poder controlar a las personas. Al colocar en el ideario popular la idea del sufrimiento físico eterno, eleva los costos para aquellos que no sean católicas; mediante la intimidación pretende ganar adeptos, a pesar de que lo dicho no es verdadero. Miente.
2) El placer y el dolor no importan en la vida eterna: Si el valor al que tiende el placer (y el dolor) en el infinito es cero, entonces, el resto de la eternidad, no incluye estas sensaciones que determinan tanto nuestro diario actuar mortal.
3) La vida eterna no es cognoscible: Si damos por hecho que la vida eterna se maneja con los mismos parámetros y principios que la vida mortal, todas sus proyecciones perderán sentido al momento de eliminar la finitud del tiempo. Sólo quedan dos opciones válidas: o la vida eterna no es eterna, o en la muerte no existe la Ley de los Rendimientos Decrecientes.
Y más que tomar una postura religiosa, lo que pretendo hacer es separar lo mortal de lo inmortal (”Al César lo del César, al Dios lo del Dios”) y afirmar que a pesar de que es posible que el cielo y el infierno existan, su conocimiento no es asequible en términos humanos. La vida eterna, compañeros, no es cognoscible.
Simplemente genial!
Ratzinger miente lo podría repetir como un mantra mientras viva.