Archivos para Septiembre 2008

11
Sep
08

¿Qué pasó el 11 de septiembre?

Por un lado me gusta la paranoia y las teorías de la conspiración, y por el otro los gringos y su política exterior no me caen nadita bien y lo que pasó hace siete años en Nueva York me pareció demasiado sospechoso. Así que me puse a buscar la última información sobre lo que había pasado aquella mañana y encontré estos grandiosos videos:

(Sigan el vínculo para ver las otras 4 partes)

Más allá de la veracidad científica que el documental pueda tener, creo que sí es un hecho que siembra una gran duda, ¿qué carajos pasó realmente el 11 de septiembre de 2001? (y ya encarrerados ¿qué carajos pasó el 11 de septiembre de 1973 en Chile?). Se los dejo de tarea.

10
Sep
08

La Antorcha Encendida

“Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos dejar de ponerle aceite”.
Madre Teresa de Calcuta.

Blackle.com me molesta. Para los que no sepan, google tiene una página alternativa cuya única diferencia es que el fondo es negro en lugar de blanco, esto con el fin de ahorrar no sé cuantos miles de kilowatts/hora al año. Y no estoy en contra del ahorro energético, sino que gracias a estas pequeñas medidas, los grandes corporativos justifican su postura en pro del desarrollo sostenible sin necesidad de cambiar sus políticas de desperdicio, de contaminación o de uso de materiales que dañan al medio ambiente; al mismo tiempo, los consumidores subliman su descontento ambiental con una medida tan superflua, mientras que el problema sigue sin estar cerca de resolverse.

De la misma forma, los poderosos en México —las televisoras, los empresarios, los políticos y hasta los futbolistas— han encauzado sobre Reforma la urgente demanda ciudadana de seguridad pública. La han vestido de blanco y le han dado luz gracias a miles de velitas de esperanza. Todo con el anhelo de que retiemble en su centro la tierra al sonoro rugir de todos los mexicanos, para que los criminales dejen de delinquir y la paz regrese a esta tierra.

En la realidad, los narcotraficantes ya explicitan con nombres y apellidos quienes son los funcionarios que protegen al crimen organizado, han dejado los ajustes de cuenta y han pasado al terrorismo al levantar a civiles, y, por si fuera poco, el secuestro se ha vuelto un “hobbie” para los agentes de nuestras corporaciones policiacas.

Lo peor es que después de la marcha, la gran discusión sobre las deficiencias del sistema de procuración e impartición de justicia de nuestro país, ha pasado a segundo término. Los gritos no obligan a los funcionarios corruptos a renunciar, las pancartas no intimidan a los delincuentes y la toma de avenidas no modifica instituciones. El andar de la marcha no ha de terminar en el Zócalo, al contrario, ahí debe de empezar un recorrido ciudadano por la rendición de cuentas, la transparencia y la eficacia de nuestro gobierno. México ha sido iluminado; de todos depende que esa llamarada se transforme en una antorcha, que constante y resplandecientemente, ilumine el camino de nuestra nación.

07
Sep
08

Leviatán por Consenso

“El principio de la reforma consiste, más que en igualar las haciendas, en formar a los ciudadanos naturalmente superiores”. 
Aristóteles.

La discusión que hemos vivido a raíz de la Consulta Ciudadana sobre la reforma energética ha revivido argumentos que llevan más de 2000 años dando la vuelta al mundo: el pueblo no debe opinar sobre temas que no conoce, al contrario, por el bien común debe dejar que los expertos decidan. Ya Platòn decía que el mejor gobierno ha de ser el de una persona —el Rey Filósofo— que pueda tomar las mejores decisiones en nombre de todos, Maquiavelo aconsejaba en El Príncipe al futuro monarca sobre como concentrar el poder y Hitler construyó un imperio basado en su gobierno personal. Todos tienen el mismo argumento: además de que la toma de decisiones es menos costosa para los ciudadanos, es preferible que la toma de decisiones la ejerza el más apto para ello.

            Los resultados son tan variados como dramáticos, si bien Singapur tras tener un gobierno con un dictador ha logrado aparecer en el mapa como un país medianamente importante, Irak se ha hundido en la miseria a raíz del mal gobierno de Saddam Hussein, por no mencionar la infinidad de casos de dictadores africanos que han saqueado sistemáticamente sus naciones. Todos se han asumido como el Rey Filósofo y algunos han fallado.

            La democracia no sirve para tomar las mejores decisiones de gobierno, sino para que se comparta la responsabilidad de ellas y se le dé estabilidad al sistema de gobierno. Es más costoso en el largo plazo —históricamente la sociedad occidental lo ha aprendido— tener que cambiar de caudillo cada que éste se equivoque gravemente (algo que, dada la falibilidad humana, ocurrirá pronto). Las personas somos adversas al riesgo y es en este sentido en el que preferimos un gobierno en el que no haya cambios demasiado bruscos que pongan en peligro nuestro entorno.

            Y en esta idea de diversificar el riesgo y compartir responsabilidades, es necesario que temas de vital importancia, fundacionales, se decidan tomando en cuenta la opinión de todos los ciudadanos, es decir, formar un Leviatán por consenso. Este es el caso del petróleo, que ha sido uno de los pilares sobre los que ha descansado nuestra nación. Es innegable que se necesita una reforma, pero ésta debe estar consensada, no sólo entre las élites, sino también entre todos los ciudadanos.

            En México la democracia no se ha consolidado porque hemos pasado de un autoritarismo de partido a una oligarquía cerrada, ya que en los últimos veinte años, se han realizado grandes cambios al sistema político y económico del país sin que esto haya sido cuestionado al pueblo. Es por esto que los que no estaban de acuerdo con los cambios se sienten traicionados y muchas veces actúan en contra de un sistema que no los toma en cuenta.

            Más allá del resultado poco confiable de la Consulta Ciudadana sobre la Reforma Energética por su infinidad de problemas metodológicos, logísticos y de operación, lo que llama mi atención es la indiferencia de la clase política ante la opinión pública. Peor aún, las instituciones que hubieran dado objetividad a un ejercicio que legitimaría alguna reforma, ignoraron olímpicamente la petición de un grupo de ciudadanos que no por pertenecer a un partido dejan de serlo. Los ciudadanos organizados somos el contrapeso que hace falta para que el sistema político tenga equilibrio y la democracia se consolide, ya sea en cuanto a la reforma energética, la seguridad pública o los libros de texto gratuito que se han de llevar en las escuelas. Tú decides.




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