Archivos para Diciembre 2008

29
Dic
08

Uña y Mugre

Soy onicofágico desde que tengo uso de memoria. El problema es el control del estrés, la ansiedad y los nervios; según los expertos, su origen se debe a una conducta no extinguida en la infancia. Las consecuencias además de las estéticas, incluyen infecciones bacterianas, alteración de los dientes y daños al lecho ungueal (yo tampoco sé que es eso). Hay una peor: mi sobrina de 4 años (que todo imita) ha empezado con este vicio…

Estimados lectores, tengo muchos propósitos para el próximo año, pero hay uno en el que tengo particular interés: me voy a dejar de comer las uñas. Seamos honestos, no es la primera vez que me doy cuenta de lo benéfico que sería dejar este mal hábito, ni la primera vez que intento dejarlo, pero sí es la primera vez que estoy comprometido. Quiero que mi sobrina deje este hábito, y no puedo ni siquiera opinar porque yo también lo hago…

O sea, comerse las uñas.

Onicofagia.

 

Creo que, una vez más, la edad pesa. El altruismo es utilitaristamente irracional; una justificación posible, es la preservación de la especie: los padres (o los mayores), cuidan a los niños (cachorros de la especie) aún causándose daño o al menos desutilidad. Tal vez ha llegado el momento en el que mis primitivos impulsos me hacen proteger a los de mi clan. ¿Bizarro, no?

24
Dic
08

La tradicional pierna horneada.

El fin de semana fui a un pueblito de Guanajuato: Purìsima del Rincòn. Resulta que me la pasé un buen rato del viaje cuestionando muchas cosas que sólo se hacen por tradición: existe una plancha de muchísimos metros cuadrados que estaba llena de estructuras metálicas… sólo se usa para el mercado del martes, el resto de la semana se desperdicia; el hotel donde me quedé, no podía dejarme la llave de mi hotel, si no que la tenía que pedir cada vez que entrara y salía; el lugar de carnitas tenía una bodega gigante y concentraba las 6 mesas en un 10% de la superficie, sin importarles que tuvimos que esperar turno para que se desocupara alguna. Etcétera.
(Historia cortesía de Marcelino)

Resulta que la señora X se casó con un europeo Y. Al llegar una Navidad, la hogareña mujer mexicana quiso cocinar Pierna al Horno con la receta tradicional de la familia X… Siguiendo lo aprendido, alistó los ingredientes, cortó las orillas de la pierna, mezcló los ingredientes, horneó la pierna y decoró. Al Sr. Y le causó tremenda curisidad ver como le faltaban las orillas a la pierna. Preguntó. Obtuvo como respuesta que así era la receta que le había dicho Mamá X.
Insatisfecho, Y, le preguntó a Mamá X por qué cortar las orillas de la pierna. Una vez más fue remitido a la siguiente instancia, Abuela X era la que conocía el secreto de porqué cortar las orillas de la pierna antes de hornearla…

Seguramente era una cuestión de cocción: si metes toda la pierna, no se alcanza a cocer en todas partes. O de sazón, la orilla seguramente es más amarga y puede que la pieza completa pierda el sabor. O, al menos, de logística, si se incluyen las orillas, no hay de donde empezar a partir la pierna y se dificulta tremendamente la repartición…

Un par de meses después fueron a visitar a Abuela X, y en medio de la comida, Y le preguntó sobre su tan famosa receta de pierna al horno. “Muy fácil mijo, alistas los ingredientes, los mezclas, horneas la pierna y la decoras”. La Sra. X se quedó helada y le recordó a la abuela que se le había olvidado cortar las orillas. La abuela X, como toda abuela que no quiere decepcionar a los nietos, intentó corregir: “en caso de que la pierna no quepa en el recipiente para hornear, córtele las orillas para que lo pueda hornear”…

Aprovechemos esta época de ocio para darnos cuenta de cuantas cosas hacemos sólo porque así las hemos hecho siempre. Hay veces que es necesario ya no cortar las orillas de la pierna.
Felicidades.

24
Dic
08

¿De dónde vienen?¿a dònde van?

Ayer se me ocurrió comprar regalos navideños. Sí, ya sé que fue un error, ya sé que era previsible el desmadre con el que me encontré y que no sería sorprendente una entrada quejándome al respecto. Pero no, mi curiosidad esta vez irá un paso más allá…
Pienso que el tráfico en la ciudad es un fenómeno de acción colectiva, mucha gente se tiene que movilizar al mismo tiempo a una zona determinada y todos creen que si llevan su auto, serà lo màs ràpido, sin tomar en cuenta que si todos piensan igual, el resultado serà un embotellamiento digno de cualquier viernes de quincena. Sin embargo, si esto es cierto, el tràfico es unidireccional y si se recorre en sentido opuesto a las masas, es posible evitar el tráfico. En general, la gente vive en las orillas de una gran ciudad, por lo que en las mañanas va hacia el centro donde están los empleos, originando tráfico; en la tarde-noche, funciona al revés, al regresar, el tráfico es rumbo a las orillas de la ciudad.

Lo que no queda nada claro es cómo funciona el tráfico de diciembre. Ya no hay centros laborales que obliguen a la gente a desplazarse a algùn lugar en especìfico. Ademàs de cerca de los centros de consumo, hay muchos otros lugares en los que se hace tráfico.
Varias preguntas:
1) Si hay mucho tráfico en lugares en los que antes no había, ¿dónde no hay tráfico?
2) Si hay tráfico en todos lados, es porque aumentó la masa de vehículos. ¿Son más los visitantes que llegan a la ciudad que los que salen? ¿En qué ciudades funciona así?
3) ¿Qué ciudad, pueblo o región se despobla para venir a atascar la Ciudad de México?
4) Si la gente aprovecha sus vacaciones para hacer cosas “afuera”, ¿en realidad no necesitaba las vacaciones?
5) No sería óptimo elevar los precios de todos los bienes complementarios a los regalos en diciembre para poder asegurar que el nùmero de compras en el último momento, fueran las menos posibles..

Ya sé. Creo que me estoy volviendo odioso.

18
Dic
08

Amor y Pasión (Primer Boceto)

La primera vez que nos enamoramos, casi invariablemente, resultaremos lastimados. Esa primera vez que se da todo, sin medida ni precaución, suele terminar cuando la otra parte se va, se cansa, o la realidad demuestra de alguna u otra forma que el “juntos para siempre” es más difícil de lo que parece. El aprendizaje de este primer fracaso, determinará la forma de interacción posterior de las personas. Para este momento lo que queda claro es que el amor y la pasión causan placer, pero que su decepción provoca gran displacer. Además se sabe que la pasión es un fenómeno que depende de 2 personas, mientras que el amor tiene un componente aleatorio e incontrolable.

Supongamos que la utilidad de tener una pareja, es una función de un par de bienes: el amor y la pasión; por amor entiendo al sentimiento irracional que produce saberse correspondido al momento de querer a alguien (maripositas en el estómago, pues), por pasión entiendo todo aquello que se hace con la pareja que provoca placer y por ende mayor utilidad (besos, caricias…). Ambos bienes tienen utilidades marginalmente decrecientes. La pasión decrece a tasas mayores que el amor. Cada individuo decide que tan complementarios (o sustitutivos) son los bienes entre sí. El amor requiere mucho más inversión que la pasión, pero sus rendimientos máximos son superiores, aunque sus pérdidas son las mayores.  

Para maximizar la utilidad, cada individuo escoge una canasta compuesta por (x-amor, y-pasión), tomando en cuenta su aversíón al riesgo y el grado de sustitución entre los bienes. Podemos aproximar las funciones de utilidad por medio del método de preferencias reveladas, es decir, una vez que se observan las decisiones de los individuos, podemos inferir que lo que escogieron, lo prefieren a cualquier otra alternativa factible.

Por ejemplo, alguien que vive de cama en cama y sólo aprovecha a sus parejas para “pasar el rato”, podemos concluir que prefiere mucho más la pasión al amor. Llamemos a esta, la estrategia de minimizar la máxima pérdida (minimax), -en el caso extremo- es escoger una dotación de (x,y)=(0 , todo), tal que pueda tener una dosis muy alta de pasión que le permita sustituir la falta de amor. Por lo mismo, -en el caso extremo- tendrá una función de utilidad de sustitutos perfectos entre los bienes. He aquí lo interesante: dados los sustitutos perfectos, en caso de que los precios relativos cambien, este individuo podría ir a la solución esquina contraria, es decir, enamorarse a más no poder y correr el máximo riesgo. Además, dados los rendimientos decrecientes de la pasión, es predecible que pronto la tasa marginal de sustición, lo llevará hasta ese punto. Por eso, quien tiene corazón de condominio, es muy posible que llore mucho por amor.

Supongamos otra persona que no está dispuesta a dar ni un paso en lo físico (pasión) si no hay amor de por medio, o viceversa. Esta estrategia puede modelarse con una función min{ pasión, amor}: esto quiere decir que la utilidad es el valor mínimo de la pasión y del amor (el ejemplo típico es el de los zapatos: de nada te sirve un zapato derecho sin un zapato izquierdo). Esta persona ha de buscar una pareja estable con la que maximice su utilidad; este individuo espera maximizar su mínima ganancia (maximin), sin importar los recursos desperdiciados. La función es del tipo de sustitutos perfectos, por lo que estos enamorados del amor, una vez que lo encuentran, tienen que sembrarlo, regarlo y cuidarlo para que pueda aumentar tanto el amor, como la pasión… Y dados los rendimientos marginales decrecientes, sus precios relativos han de cambiar hasta que una vez más, se encuentre queriendo sólo. “Los amorosos andan como locos/ porque están solos, solos, solos/ entregándose, dándose a cada rato, /llorando porque no salvan al amor”.

La primera conclusión es que las relaciones interpersonales son un fenómeno contradictorio, quien quiere arriesgar poco y dedicarse a la pasión, termina en los brazos del romance más pronto de lo que pensó. Mientras que quien quiere asegurarse el amor eterno, termina fracasando una y otra y otra vez.
El amor no tiene estrategia correcta, no es óptimo, ni racional. Cualquier intento por controlarlo será contraproducente y perjudicial para el que lo intente. El amor llega cuando quiere y se va en cuanto puede.
El amor es incontrolable y por más que lo intente grillar, no se deja.
Por eso me cae mal.

06
Dic
08

A NIVEL DE CANCHA

“Jugamos como nunca… perdimos como siempre”.  
Enrique “el perro” Bermúdez de la Serna

 

Ver sufrir a la selección mexicana angustiosamente pasar a la siguiente ronda para llegar al mundial, me molestó, me enojo y me puso de malas. Y es que en México, el futbol no es sólo un deporte, sino una forma de vida. (Existen artículos econométricos que demuestran que la productividad laboral promedio de los mexicanos se modifica en función al desempeño del equipo nacional) Nos queda claro que el equipo nacional puso todo su esfuerzo y que los muchachos se “murieron en la cancha” para poder conseguir algún resultado más decoroso. Sin embargo, muchos aficionados queremos ver rodar la cabeza del director técnico Eriksson  porque, a pesar de las decisiones que ha tomado, los resultados que vemos no son los deseados…

 

El día lunes, el periódico Reforma publicó la encuesta trimestral de aprobación presidencial, en la que Felipe Calderón ha mostrado un marginal repunte: ha aumentado su aprobación en 3% para situarse en el 64% de aprobación ciudadana. La encuesta de aprobación presidencial es a la política lo que el Índice de la Bolsa de Valores es a la economía: está altamente correlacionado con la factibilidad de acuerdos entre los poderes y, en general, con el ambiente político del país.

 

Lo que más me llama la atención de esta encuesta, es que la principal causa por la que los ciudadanos tienen esta percepción favorable, es porque el michoacano le “está echando ganas”. A pesar de que la gente acepta que no hay resultados tangibles de su esfuerzo, se le reconoce una clara intención de mejorar. Los mexicanos estamos tan acostumbrados a políticos mediocres, que los resultados no son un criterio que los ciudadanos ponderen al evaluar a los gobernantes.

 

La lejanía con la que se percibe la injerencia de los ciudadanos en la política preocupa. Casi se puede afirmar que la gente cree influir más en las elecciones del técnico de la Selección Nacional de futbol, que en las decisiones del presidente. Este problema puede analizarse como un mercado: por la oferta, las instituciones que no dan cabida a la rendición de cuenta de los ciudadanos (no hay revocación de mandato, plebiscito referéndum o reelección legislativa) y por la demanda, la gente no habla de la política habitualmente. En contraste, no sólo la gente habla mucho de futbol, sino que la Federación tiene que hacer caso al “mandato” popular porque si no, la gente dejará de ir al estadio. El comprar un boleto, es un mejor mecanismo de rendición de cuentas que el voto cuando los ciudadanos son apáticos, poco participativos y desinformados. Depende de ti. 

06
Dic
08

PREDICANDO EN EL DESIERTO

Una vez terminada la batalla petrolera, Andrés Manuel López Obrador no se tomó ni una semana de descanso y continua con su itinerante Movimiento en Defensa del Petróleo, (y ahora también de)  la Economía Popular y la Soberanía Nacional. Del jueves 4 al domingo 7 de diciembre recorrerá 23 municipios en 3 estados. Y aunque muchos dicen que son patadas de ahogado, su comportamiento es completamente racional. Al menos, políticamente.

                Los políticos tienen dos grandes motivaciones: ser electos en el siguiente periodo electoral y llevar a cabo sus políticas deseadas. Cuando no hay un periodo electoral próximo, la clase política suele mostrar posiciones más divergentes sobre los temas en el debate nacional (en México, dicha diferenciación, se ha observado a partir de la entrada de la democracia). Esto se debe a que si bien posicionarse en el centro ideológico sirve para generar mayorías y ganar elecciones, hacerse a los extremos permite recaudar una gran cantidad de recursos, tanto monetarios como humanos (Jacobs & Shapiro, 2000). Colocarse en el centro, no le permite a AMLO movilizar gente (y dinero).

                Y es que el escenario ideal de cualquier político es que las políticas que desea implementar, sean las mismas que la mayoría de la gente prefiere. De esta forma los políticos intentarán moldear la opinión pública y empatarla con la propia. El “presidente legítimo” pretende que la prensa sea inundada por los contenidos que diferencían su postura con la del elector mediano y así, lograr convencer alguna mayoría que lo haga ganar las siguientes elecciones. El problema es que Andrés Manuel tiene una cobertura mediática casi nula, por lo que sin el altavoz de la prensa, sus eventos lo hacen parecer como un loco que habla al vacío y da palos de ciego.

                Por eso no sorprende que una de las últimas movilizaciones del ex candidato presidencial haya sido contra –“la fábrica más grande de mentiras”– Televisa. Hoy en día, los políticos modifican la opinión pública usando los medios masivos de comunicación. Sin esta posibilidad, antes, las interminables giras nacionales pretendían encontrar al elector mediano y posicionarse en el centro de una coalición ganadora. Sin el apoyo mediático, AMLO está buscando objetivos actuales con herramientas del siglo XIX.  

                Que el Gobierno Legítimo no tenga presencia en los medios, puede tener dos posibles explicaciones: que haya un complot en contra del tabasqueño o que su bajo rating lo haya condenado al olvido. Si fuera el primer caso, resultaría preocupante que los medios tuvieran fines propios; que la cancha de juego favoreciera o perjudicara a algun jugador modificaría necesariamente el resultado del partido. Y más aún, si la posibilidad de modificar la opinión pública depende de los caprichos de los dueños de los medios, los políticos se moverán menos del status quo y cada vez será más raro observar grandes reformas o cambios en el gobierno (¿será que los dueños de las televisoras, por ejemplo, quieren que las cosas se queden tal y como están?).
La segunda opción sería una clara muestra de cómo la opinión pública también modifica los contenidos en los medios de comunicación. Los ciudadanos al momento de elegir con qué medio informarse, generan pérdidas y ganancias a los empresarios informativos, por lo que éstos escogerán los temas que maximicen su audiencia (y sus ganancias). Es posible que Carmen Aristegui haya tenido algun descenso importante en su rating, tal que fue mejor para la empresa sacarla del aire, independientemente a su contenido.  Lo mismo pudo haber pasado con AMLO hasta cabar su propia tumba.

                La diferencia entre el primero y el segundo caso, es la estructura de mercado en la que funcionen los medios de comunicación. Mientras que en el primero, los dueños de los medios pueden coludirse para discrecionalmente participar en política, en el segundo la competencia y la libre entrada evitan estas arbitrariedades.

Andrés Manuel y su movimiento han cometido un error grave al suponer que quien lo convirtió en ídolo nacional no puede hacer lo mismo con alguien más y, peor aún, destruir lo que en otro tiempo hizo. Y mientras no entiendan que los medios de comunicación en México se mueven solos, seguirán errantes en el desierto, predicando a las dunas y convenciendo a la arena.

 




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