“Me cae que extraño al PRI”. Luis Téllez.
Como si fuera una obra de Kafka, la ex titular de Correos de México fue informada sobre la desaparición –de la noche a la mañana– de mil millones de pesos en su gestión (equivalente a lo que se invertirá en todo el sexenio para revertir las condiciones de marginación de la gente de la Chontalpa en Tabasco). Los rumores habían llegado a oídos de Felipe Calderón y por eso se había detenido la transformación del Servicio Postal Mexicano. Por esto, la renovación sólo se quedó en el rosa mexicano y el verde fluorescente de los nuevos uniformes de los carteros, olvidando el resto del plan que Purificación Carpinteyro diseñó para optimizar una empresa que cuenta con más de 1 400 sucursales, más de 20 000 empleados y más de 50 centros operativos y regionales en todo el país. Sobre la desaparición, Luis Tellez, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, “tuvo que hacerlo” según lo declara en una de las grabaciones que han sido difundidas en la última semana.
Dichas grabaciones fueron obsequiadas a la ex directora de Correos de México por su amigo Héctor Osuna, titular de la COFETEL. Tras escuchar sobre el faltante de Correos de México, le comentó que anónimamente le habían hecho llegar una grabación en la que se oye a Luis Tellez declarando “tuve que decir que hubo un hoyo de mil millones de pesos”. En este momento Carpinteyro era Subsecretaria de Comunicaciones.
Posteriormente, según lo declara en una entrevista publicada en Índigo Media, Purificación aprovechó una reunión en Los Pinos con Felipe Calderón para hacerle de su conocimiento la existencia de las grabaciones y su contenido. El michoacano, se molestó y le pidió que hiciera entrega de los audios al Secretario de Gobernación… Y ahí quedó el asunto. Tras diez días del hecho, Purificación renunció a la SCT por “motivos personales” y dos semanas después se hicieron públicas las grabaciones. Éstas incluyen joyas declarativas como “los putos de la COFETEL” refiriéndose a la negativa de esta comisión reguladora para echarse la culpa de un desacato judicial de Téllez.
Lo interesante es que se está investigando sobre el origen de dichas grabaciones, en lugar de dar seguimiento a los hechos ilícitos que ahí se mencionan, con todo y que el aún Secretario de Comunicaciones y Transportes ha confirmado que sí es su voz. Tal parece que al gobierno le interesa más que se haya filtrado información sobre espionaje institucional (¿o contraespionaje?) que los delitos y el tráfico de influencias en el que pueden incurrir sus funcionarios. Casualmente el pleito jurídico al que atienden las conversaciones, tiene que ver con la iniciativa de poder utilizar la infraestructura telefónica para transmitir señales de televisión de paga; las televisoras cabildeando en la SCT contra Carlos Slim y sus intereses, mientras, los ciudadanos, somos la audiencia muda del Duelo de Titanes.
No cabe duda que la forma de hacer política en México no sólo es ruda, sino también ruin. Ahora, el refugio de los funcionarios que no están dispuestos a jugar según las viejas reglas son algunas comisiones reguladoras y sus acciones no van más allá de la denuncia vociferante. El caso Carpinteyro quedará como uno más de los mártires de la democracia que intentan derribar el autoritarismo que aún gobierna nuestro país. Sólo mediante la denuncia constante y frecuente se podrá hacer que estos hechos dejen de ser cotidianos y la gente exija mejores gobernantes; cabe recordar que por menos, Nixon tuvo que renunciar (¿ya vieron “Frost/Nixon”?). Queda la esperanza en que servidores públicos con nuevas ideas, acompañados por ciudadanos éticos, formemos el impetuoso río que logré demoler el monolito corrupto que frena el desarrollo de nuestro país. (Quiero creerlo) Cada vez somos más los mexicanos que queremos salir del hoyo.