“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”.
Benjamin Franklin
Como reflexión de la negociación del Presupuesto, el PRI tiene que aprender que los dilemas de coordinación responden más a la magnitud del grupo que a la ideología política. Sin importar que sean del mismo partido, 237 personas no se podrán poner de acuerdo jamás, a menos que se tracen líneas muy claras de discusión y se acote el tema a decisiones breves. Sorprende que diputados con tanta experiencia política no hayan encontrado la forma de meter disciplina al interior de la bancada. Y es que tener una mayoría tan aplastante debe ser un nuevo escenario para cualquier político.
Además, como cualquier madre lo sabe, ceder ante los chantajes de un infante implica formar un niño malcriado. Este fin de semana la negociación en San Lázaro se alargó desde el viernes porque Cruz López, líder de los campesinos (que representan alrededor de 80 diputados), exigió más dinero para sus agremiados. Y no le bastó con aumentar la bolsa para el campo mexicano en casi 20 mil millones de pesos, aún en la sesión del pleno, realizó una reserva que estuvo apunto de echar por la borda tres días de negociaciones. A menos de que se haga algo, la Coordinación Parlamentaria está formando un monstruo que, malcriado, fomentará la indisciplina dentro de su propia bancada.
Hablando de indisciplina, sorprende que en el Presupuesto, el voto tanto de los perredistas como de los petistas no haya sido en bloque. Y es que es difícil pasar tres años mirando como una mayoría decide sobre todos los asuntos, con tal de mantener una “dignidad insurrecta”. Casi concluido el primer periodo de sesiones, la izquierda –al menos una parte– ha empezado a negociar con el resto del congreso para sacar adelante sus proyetos e iniciativas. El hilo se rompre por su parte más delgada: no hacerlo implicaba quedarse sin recursos por todo un año.
Por segunda vez en este periodo de sesiones, el reloj legislativo se detiene… Esto preocupa, no sólo por el intento de transformar la prepotencia legislativa en omnipotencia, sino por la incapacidad para ponerse de acuerdo en tiempo y forma para respetar el mandato constitucional. Con estas artimañanas de “práctica parlamentaria” se puede aprobar cualquier cosa, sin necesidad de consultar con comisiones o al pleno mismo.
Justo en este sentido, preocupa la Fe de Erratas del Dictamen de Presupuesto, en la que el Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública (muy cercano a Peña Nieto) avisa que aún podrá hacer cambios al dictamen aprobado, siempre que cuente con el aval de su Mesa Directiva. Como bien fue mencionado por el diputado Ríos Peter, esto constituye un cheque en blanco para ejercer el presupuesto.
Por último, y los más preocupante de todo, es que el Dictamen contiene una corrección grave, causada por culpa de un desfase de cifras que –según algunos reporteros– fue lo que retrasó la reunión del pleno hasta la medianoche. No es posible –sorprende, enoja e indigna– que los diputados, o sus asesores, no puedan mantener un balance general al momento de repartir los recursos de todos los mexicanos. Una muestra más de que los criterios de eficiencia son sólo demagogia, lo que importa son las negociaciones y los acuerdos; los duendes de San Lázaro –una vez más– metieron mano en la elaboración del presupuesto e hicieron modificaciones de último momento.
Y así seguirá nuestro congreso hasta que los ciudadanos no exijamos mejores resultados. En un mundo ideal, los ciudadanos presionan a los legisladores para que estos les doten de herramientas y pueden monitorear de mejor forma al gobierno. En nuestra realidad, los ciudadanos se quejan todos los días de los políticos hasta al grado de haberlos vacunado ya contra toda crítica. La abstención es nuestro voto favorito… Ya llegó el tiempo de cambiarlo, es tu decisión.





