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14
May
08

Si yo fuera AMLO…

“Me gustan más los sueños del futuro que las historias del pasado”.

Thomas Jefferson.

Si yo fuera AMLO tomaría las tribunas. Ocuparía cada espacio posible para exponer mi propuesta de Reforma Energética, cuyo objetivo sería sacar de PEMEX a la política: evitar tanto contratos como los de Juan Camilo Mouriño, como amenazas a “tomas pacíficas” de los pozos petroleros. Participaría en el debate y buscaría argumentos, cifras y datos para poder convencer –ya no a los legisladores que tienen su voto comprometido, sino– a la opinión pública, manteniéndome siempre abierto a escuchar las opiniones de los demás.

Si yo fuera AMLO preferiría una izquierda unida. Denunciaría las conductas antropófagas dentro del PRD, tanto de Chucho como de Encinas, y buscaría la legalidad y la democracia, aún si esto no me favoreciera en el corto plazo. Me deslindaría de cualquier facción dentro del perredismo y me mostraría partidario de una izquierda que fuera tanto cercana a la gente como moderna y progresista.

Si yo fuera AMLO no reconocería a Felipe Calderón. Al contrario, lo denunciaría constantemente porque su guerra contra el narcotráfico cada vez parece más perdida; porque permite que el Sistema Educativo esté secuestrado por el sindicato de maestros y su antidemocrática líder vitalicia; porque tardó casi dos años en presentar su plan para combatir la pobreza, mientras que millones de mexicanos migran diariamente en búsqueda de mejores oportunidades de vida; porque no se atreve a enviar una nueva reforma de medios que acote el poder de las televisoras.

Si yo fuera AMLO no me callaría. Gritaría tan fuerte como pudiera que México sigue siendo el segundo país más peligroso para los periodistas; que a pesar de Lydia Cacho –quien recibirá el Premio a la Libertad de Expresión que entrega la UNESCO–, Mario Marin sigue siendo gobernador de Puebla; que el representante del Alto Comisionado de la ONU en México ha sido despedido tras hacer críticas al gobierno mexicano por la presencia del ejército en las calles; que el gobernador de Jalisco está gastando cifras millonarias en la iglesia y que ha explicitado que la opinión pública “le vale madres”; que Ulises Ruiz; que las Televisa y TV Azteca; que TELMEX…

Si yo fuera AMLO sería radicalmente de izquierda. Buscaría siempre generar una sociedad con más igualdad, aún cuando esto no beneficie a mis simpatizantes. Radicalmente condenaría la existencia de algunos más iguales que otros y denunciaría las dádivas a taxistas piratas, comerciantes informales e invasores de predios tanto como a los contratos ilícitos, los rescates bancarios y la colusión empresarial.

Si yo fuera AMLO no me tomaría las cosas tan personales. Procuraría delegar al máximo mis responsabilidades y buscaría canales institucionales para sentar precedente sobre la resolución de problemas y ahorrarle trabajo a los que vengan después. Buscaría afianzar en mis seguidores mis ideas –más que mis actos– para que, aún si yo desapareciera de la esfera política, el movimiento se mantuviera firme y vigente.

Si yo fuera AMLO dejaría de ser un líder por cuestionar a mis seguidores. Si yo fuera AMLO no expondría jamás la integridad de mis seguidores. Si yo fuera AMLO ya no sería carismático porque preferiría la crítica de fondo y bien argumentada a la frase coloquial contra el enemigo en turno. Si yo fuera AMLO olvidaría mi carrera como funcionario público y me concentraría en ser un líder de opinión. Si yo fuera AMLO sonreiría todo el tiempo, seguro de mis ideales y mis convicciones. Si yo fuera AMLO no descalificaría a nadie. Si yo fuera AMLO procuraría cada vez que pudiera evitar la polarización. Si yo fuera AMLO moriría pronto: ya sea crucificado en el Monte Calvario y resucitando al tercer día a la vida eterna, o fusilado en el Cerro de las Campanas y olvidado por siempre en el panteón oscuro de la historia.

13
May
08

El PRD es emo.

Los emos rondan entre los 13 y los 25 años. Una de las principales características de los emos es que la nostalgia es una de sus emociones más recurrentes. Los emos tienden a pasar de la nostalgia a la depresión y a la autoflagelación. Al ser la tribu urbana más reciente, en México existe un fenómeno de lapidación colectiva a los emos, en la que participan punks, darks y skatos. Su futuro es incierto.

El 5 de mayo el PRD cumplió 19 años. EL PRD se la vive entre recuerdos de sus primeros tiempos cuando era de verdad revolucionario. El PRD en la lucha interna en la que se encuentra deprimido, sólo se mutila, se flagela y se lastima. El PRD es el partido más joven de entre los poderosos, y los otros dos –PRI, PAN- han hecho un frente común para atacarlo. Su futuro es incierto.

12
Mar
08

Domingo de Resurección

“Ningún gobierno puede estar seguro largo tiempo sin una formidable oposición”.
Benjamín
Disraeli

Toda democracia descansa en la posibilidad de la alternancia, por lo que el desarrollo del sistema de partidos refleja la salud del sistema político. Es por esto importante seguir el desarrollo de las elecciones internas de los partidos en México, más aún cuando los partidos —gracias a la prohibición dela reelección legislativa—, desde sus órganos centrales, deciden el destino de la mayoría de sus miembros. El próximo 16 de marzo, se celebrará la elección que determinará nueva dirigencia nacional del PRD: la consolidación de la corriente de Andrés Manuel López Obrador (Izquierda Democrática Nacional) en la figura de Alejandro Encinas, contra la reestructuración impulsada por la corriente de Jesús Ortega y Jesús Zambrano (Nueva Izquierda).

Como primer elemento de análisis, es destacable que la crisis es reconocida por todos los candidatos ya que en los lemas de campaña, todos prometen el cambio, como lo reflejan los lemas de campaña de los contendientes (“Yo sí ayudo a rescatar al PRD” Encinas y “El cambio comienza con nosotros: un PRD renovado” Ortega); nadie quiere cargar con el peso de la derrota en 2006, a pesar de que el actual Comité Ejecutivo Nacional lo comparten IDN (presidencia) y NI (secretaría general). El voto de los perredistas será principalmente prospectivo (lo que los electores esperan en un futuro de los candidatos), en lugar de retrospectivo (lo que los electores quieren que los candidatos sigan haciendo), otro claro signo de la urgencia de la inflexión.

Encuestas más encuestas menos, el favorito para ganar esta elección es Jesús Ortega, ya que gran parte de esta elección se decidió en agosto, cuando en el Congreso Nacional, se determinó que la votación iba a ser exclusivamente para perredistas afiliados. Con esto se limitó el poder de influencia que las estructuras de simpatizantes puedan tener, en las cuales Alejandro Encinas e IDN tiene ventaja gracias al movimiento de AMLO. Lo curioso es que usualmente los militantes son más radicales —ideológicamente— que los simpatizantes, ya que si bien se sienten representados por el partido, tienen incentivos para invertir tiempo en la organización de tal manera que sus preferencias sean tomadas en cuenta de manera más significativa. A este fenómeno se le conoce como la Ley de la Disparidad Ideológica Curvilínea de May.

El caso del PRD es atípico y la única explicación lógica al respecto, es que los simpatizantes radicales no se sienten representados por el PRD en sí, sino por una de sus corrientes que sí asume una postura radical; es por eso que responden más al llamado de un líder del partido que al partido mismo. Es aquí donde radica el dilema del PRD: hacerse hacia el centro para triunfar en las elecciones federales, so riesgo de ruptura definitiva. No soy el primero en especular que podría surgir un Partido Obradorista Mexicano, con o sin Andrés Manuel en él. Cabe destacar que el ex candidato presidencial es el primero en querer integrar a sus bases al PRD, al grado de regañar a sus huestes cuando muestran su rechazo al resto de los dirigentes. AMLO es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que si no está en uno de los grandes partidos, su participación nunca llegará más allá de un líder de opinión; el PRD sabe que sin un liderazgo como el del tabasqueño, este partido perdería a gran parte de sus electores cautivos. La solución natural es la fragmentación de la izquierda mexicana en varios partidos, a pesar de que ésta es la opción menos preferida por toda la cúpula perredista. Dicen que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar, habrá que ver si en esta ocasión el PRD lo logra.

Varias conclusiones: (1) El siguiente domingo, el PRD se subirá a un tren que determinará su destino en 2009, ya sea el programado con el histórico 20% de la votación, o uno en el que entre de lleno a la discusión política, con total incertidumbre electoral: desde la muerte prematura hasta la resurrección como la principal fuerza de oposición. (2) Aún hay un importante número de mexicanos que no se encuentran identificados con algún partido dentro de nuestro sistema político (EZLN, EPR, APPO, Atenco, etc.); éste es el principal reto de la neonata democracia mexicana. (3) Conviene al sistema de partidos mexicano que el PRD logre canalizar a estos ciudadanos, en pro de la formación de una oposición responsable que represente una posibilidad de alternancia viable, una democracia plural que realmente incluya a TODOS los mexicanos.




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